Título: lo que desaparecemos
Por: Estuardo Mendoza
Se pretende con sarcasmo, honestidad e ironía denunciar, reivindicar y aclara que todos estamos y todos somos parte (en diferentes niveles) de las desapariciones forzadas a través de discursos que negamos o legitimamos.
Yo aparezco cubierto; como sujeto social me coloco. El cuerpo es el único espacio que me pertenece, del cual tengo certeza y que puedo administrar “yo”. Pero estoy inmerso en una dinámica, en un círculo, que comunica y comuniza. No soy libre. La libertad es un vacío.
Me desvisto frente al público, me hago vulnerable, me descubro (en su sentido amplio).
Quiero empoderarme, pero me niego, quiero exorcizar mis demonios-tus demonios pero los niego. En mi piel está escrita al revés la historia (mi historia) con los textos, ideologías (o falsas verdades), estigmas y connotaciones (internos-externos), étnicos, de género, origen, de clase, etc. Entonces, no estoy desnudo. El público tiene que acercarse al espejo para leer los textos en el espejo (pueden ver los reflejos, son sentencias y discursos). Estoy conciente y no estoy terminado.
Espero…
Yo veo mi reflejo “el producto”, me niego y te niego, niego la historia. Tu ves el reflejo de ese diálogo, nunca la verdad absoluta.
Más nuestro cuerpo no es una metáfora; es demasiado real y siente: placer, dolor desasosiego y eventualmente muere. Nuestro cuerpo siempre se queda atrapado entre su significado y su significante: nuestro cuerpo es una nube de sensaciones condenada a disolverse y renacer. Nosotros somos esa nube.
Por eso, tomo la tierra...lo que somos, lo que seremos, y borro todas esas sentencias y de mi piel...soy libre. Renuncio al víacrusis de caminar por el mundo.
Y luego con la misma tierra me borro del espejo, desaparece el cuerpo, desaparece el delito, la culpa, la sentencia, la justicia, la impunidad, la falta, el victimario, la victima…
Desaparezco, así como desaparecen los desaparecidos, así como desaparece el crimen y la memoria.
Regreso al origen, a lo que nos une, a la madre, a la tierra a Xibalbá.
Cambio de piel
La tierra se seca, se quiebra se fractura. Las sentencias se lavan.
Me curo
Me exfolio…
Reivindico la existencia: el aquí y el ahora.
Documentación: Hugo Barrientos
1 comentario:
nos pertenece el cuerpo? o nosotros le pertenecemos a él?... no sé, a veces pienso que mi cuerpo me tiene prisionero, que me determina, me obliga... muy profunda tu propuesta, no necesariamente la ausencia física implica desaparecer, y muchas veces los que estamos presentes desaparecemos a través de nuestro silencio... sigue echándole ganas, que tienes muchísimo que ofrecer (nos), beso y abrazo!
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